Notó el calor que desprendía su colgante siempre frio. Hacía calor. La noche estaba estrellada, sus ojos brillaban, recordando un mundo tiempo atrás olvidado. La luna se reflejaba en el mar en calma, iluminando el escenario perfecto para sus recuerdos, para dejar volar su imaginación. Estaba sola en aquel acantilado, rodeada del silencio. Lentamente una ligera brisa, venida de sus más profundos pensamientos, se levanto, envolviéndola, arropándola. Comenzó a jugar con ella, bailando una melodía imperceptible. De repente, sus rodillas se doblaron, y se desplomo. Durante apenas unos segundos, oró con sus lagrimas por un paraíso, muerto, olvidado. El viento se levanto, recordándole que solo queda recorrer la senda del futuro, secando sus mojados parpados. Una risa vibrante y transparente, surgió de sus pálidos labios. Se levanto. Su cuerpo irradiaba una difuminada luz blanca y comenzó a jugar, corriendo y riéndose, cayéndose y levantándose, acompañada por los fantasmas del pasado.
viernes, 12 de noviembre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
Algo más
Probablemente debería estar estudiando, pero necesito describir el mundo que me rodea. Puede que suspenda filosofía, o matemáticas, o ese examen de física que tanto estudié, pero realmente, no son más que exámenes, volcar mi memoria reciente sobre un papel y después olvidarlo; se asemeja más a un bote de pintura que abres y viertes en un recipiente más pequeño, lo haces porque no te queda más opción, necesitas el grande, pero ¿Qué queda de la pintura una vez lo has lavado?
Puede que estudie para tener un futuro mejor, por retarme a mí misma, o simplemente puede que lo haga por vanidad, pero después de esos exámenes hay algo más, un mundo gigantesco que nos rodea. Probablemente sea más sutil, no se nos muestra como lo hace el otro, se podría afirma, incluso, que nos guían para que veamos solo el mundo que ellos quieren. ¿Quién lo quiere? Lo desconozco.
¿Nos juzgamos por nuestros meritos o simplemente nos juzgamos por el dinero que tenemos sin tener en cuenta nada más? Creemos que el más rico es el más listo e inteligente, pero… ¿realmente es así? Dicen que el dinero no da la felicidad y probablemente, aquellos que afirman lo contrario, solo sienten envidia. Yo, puedo afirmar que no tengo dinero, no trabajo, no pertenezco a la clase privilegiada, ni mis padres ganan millones al mes, pero probablemente no cambiaria mi vida; no me voy a morir por no tener las rai-ban tan monas que ahora están de moda pero que mañana nadie llevara, ni haberme pasado los dos meses del verano viajando, ni… todas esas cosas que todos vemos y que nos parecen… simplemente apariencia… ¿realmente son felices aquellos que lo tienen todo?
Piensa, por un momento, que lo tienes todo, el mundo se abre ante ti, ahora posees una gran fortuna. Como la hayas conseguido es totalmente secundario, a nadie le importa si has estado años estudiando, si te ha tocado la lotería o si te lo han dejado tus padres, a la clase social con la que ahora te relacionas, solo le interesa tu dinero, tu colección de coches, los metros cuadrados de tu casa, los países que has visitado recientemente, cuanto te ha costado la ropa que llevas puesta… como podéis apreciar, sería imposible citar toda la lista ya que resultaría extenderse demasiado, pero retomando el tema principal, realmente no eres más que una cifra.
¿Pero qué pasa cuando tienes miedo, o te sientes solo o simplemente te has cansado de discursos tediosos y frívolos? Tienes a tu dinero, probablemente un hombre o una mujer llamativos a tu lado que ríe tus ingeniosas frases, pero que es la persona más fría y calculadora del mundo y que, una vez acabada la representación, se vuelve hielo. Sabes que realmente solo siente por ti desprecio, simplemente te utiliza para ascender en la escala social, pero un “plebeyo” a tu lado estaría mal visto, tú no te puedes mezclar con alguien sin dinero, y finalmente, cuando tienes miedo, solo te abraza tu dinero, pero el dinero no es más que un papel al que los humanos hemos otorgado un valor. Puedes romperlo, arrugarlo, tirarlo y encontrarlo, pero nunca podrá devolverte el abrazo, no es más que una continuación de la displicencia que te rodea y que tú cada día notas más grande y densa, así que corre, el niño que todavía eres, solo quiere una caricia para poder dormir en esa noche de tormenta.
sábado, 2 de octubre de 2010
Brillantes colores
Algo extraño ocurría, algo que no se podía ver a simple vista, pero ahí se encontraba. Invisible para el resto, trataba de sobrevivir en un mundo brutal. Miles de sentimientos se arremolinaban intentando esconder su pura luz blanca que, lentamente, comenzaba a apagarse. Por qué no desean comprenderme, se preguntaba, pero cuando intentaba gritarlo, el sonido moría en sus labios. Era un pequeño ser que estaba solo en un mundo superpoblado de brillantes colores.
martes, 28 de septiembre de 2010
rompiendo la calma
El polvo comenzó a bailar en el aire, las telarañas a resquebrajarse; la luz irrumpió con fuerza en aquel lugar tiempo atrás olvidado que, lentamente, se rompió en mil pedazos. Unos ojos, escondidos, observaron todo esto, impasibles, esperando a que el fin llegase, a que la calma volviese a regresar.
domingo, 5 de septiembre de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
Una sombra blanca
La cuidad ya se hallaba iluminada por la luz artificial, pero todavía era un hervidero de actividad. Pequeños grupos de personas cruzaban el puente, los coches recorrían las calles con sus faros encendidos, los niños reían y corrían… el verano iluminaba su futuro inmediato.
No sabía si hacia frio fuera, la ventana estaba cerrada, pero desde ella podía contemplarlo todo, y sobre todo, ser feliz a la vez que todas aquellas personas lo eran. Cada noche hacia aquello, observar mientras ella era invisible detrás de un cristal. Deseaba estar fuera, pero algo que no lograba identificar se interponía en su camino hacia la libertad.
Algo había cambiado, lo notaba en su interior. Se enfundo sus botas negras y abrió su puerta. Bajo las escaleras más rápido que nunca, algo la llamaba con una voz imposible de no atender. En la calle hacia frio pero casi no lo sentía, como tampoco era capaz de ver a todas las personas que se encontraban a su alrededor, mirándola.
La voz surgía del puente, de rio que en su desembocadura rugía con furia, de la luna, de la oscuridad, del aire; pero sobre todo surgía de su interior. El mundo parecía haberse parado para ella, que avanzo con pasos lentos hacia el puente. Las gaviotas volaban, esperándola.
Como si flotase sobre el pavimento, se desplazo hasta su centro. El estado del mar y del rio había empeorado. En el puerto las olas saltaban el muro añadiéndole belleza a un espectáculo no exento de ella. Comenzó a danzar y a reírse, a brillar con luz propia, una luz que había estado demasiado tiempo apagada.
Una ola se trago el puente que desapareció en las profundidades del mar arrastrado por un rio embravecido. Nunca se encontró su cuerpo, pero en las oscuras noches sin luna, cuando la desesperación ser cierne sobre los habitantes, todavía se puede escuchar su hermosa risa disfrutando de una felicidad sin igual llamándolos a que la compartan con ella, a que rian, a que disfruten, a que vivan.
